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Enseñan a hijos de divorciados a perder el miedo al matrimonio

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Tras siete años de matrimonio, Dan y Bethany Meola sintieron que faltaba algo en la preparación al matrimonio que se imparte en las iglesias.

En concreto, echaban de menos un programa para ayudar a valorar el matrimonio a hijos o hijas de parejas rotas.

DAN Y BETHANY MEOLA
Fundadores, Life-Giving Wounds
“El divorcio de los padres tiene un efecto retardado en la vida de los hijos. A menudo el acontecimiento desencadenante es el inicio de una relación seria. Caen en la cuenta y de repente dicen: “Dios mío, tengo todas estas heridas, todos estos miedos, porque vi en mi familia lo que no se debe hacer en un matrimonio”.

Esta idea les llevó a lanzar “Life-Giving Wounds”, algo así como “Heridas que dan vida”. Es un programa dirigido a adultos, hijos de divorciados, para ayudarles a cultivar una relación sana y cariñosa con su cónyuge.

Combina retiros espirituales, encuentros personalizados y recursos de oración. Un programa con el que tratan de ayudar a cultivar y experimentar la alegría de la vida matrimonial.

DAN Y BETHANY MEOLA
Fundadores de Life-Giving Wounds
“Parte de lo que queremos es ser un lugar en el que la gente con esa experiencia, adultos hijos de divorciados, puedan reunirse, encontrarse, compartir ese sufrimiento común, para que no estén solos. Y eso se combina con partes más estructuradas, como retiros, grupos de apoyo para entrar en esas heridas junto con Cristo y encontrar esa curación profunda que el Señor quiere para ellos”.

Dan Meola creció en una familia rota y dice por propia experiencia que abriéndose a Dios, es posible usar las heridas de la separación o el divorcio de los padres para fortalecer su propio matrimonio.

DAN Y BETHANY MEOLA
Fundadores de Life-Giving Wounds
“A menudo, no dan por sentado el matrimonio, no dan por sentada la familia, y siempre están atentos: ¿cómo puedo ser mejor?, ¿cómo puedo amarte mejor, querida?, ¿cómo puedo sacrificarme? Y esa es la respuesta positiva a nuestras heridas que queremos ofrecer. Porque es ahí, con la curación de Cristo, donde se le da la vuelta a la herida y se convierte en un recurso para la relación”.

Dan y Bethany, junto con sus dos hijas, tienen una web en la que ofrecen su programa presencial y on line para todo tipo de personas. La clave es recordar a los cristianos que las cicatrices pueden marcar también el camino para una vida todavía mejor.

JM / JMB

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