Mientras Daniel y Michelle Schachle esperaban su decimotercer hijo, recibieron una noticia inesperada.

Su hijo había sido diagnosticado con Síndrome de Down y un caso mortífero de hidropesía fetal, una acumulación de líquido dentro del cuerpo del feto. Los médicos les dijeron que no sobreviviría, pero los Schalche no se dieron por vencidos.

DANIEL Y MICHELLE SCHACHLE
“Rechacé de plano el diagnóstico de los doctores y estaba bastante enfadado porque nos dijeron que abortáramos en vez de tener al bebé. Estaba furioso porque como padre quiero proteger a mi hijo en vez de llevarlo al matadero”.

Daniel y Michelle pidieron su intercesión al Padre Michael McGivney, fundador de los Caballeros de Colón, para que salvara a su hijo.

Los Schalche volaron a Europa, visitaron el Vaticano y el Santuario de la Virgen de Fátima. Cuando volvieron a casa, no había rastro de la enfermedad que amenazaba la vida de su hijo.

Meses más tarde, Michelle dio a luz a Mikey. Se llama así en honor al sacerdote al que atribuyen su inexplicable curación.

DANIEL Y MICHELLE SCHACHLE
«Hay tantos milagros en torno al gran milagro de Michael… Tantas coincidencias en las que Dios pone todo en su lugar que, cuando miramos atrás, realmente vemos la grandeza de este milagro. Porque él estaba haciendo algo más que salvar a Michael, le decía al mundo lo importante que era la gente como Michael, la comunidad médica y las mujeres con diagnósticos como el nuestro y que tienen miedo».

En mayo de 2020, el Papa Francsico reconoció oficialmente la curación de Mikey como un milagro atribuido al Padre McGivney. Un año más tarde era beatificado.

Los Schachle dicen que su experiencia les enseñó a confiar en Dios incluso en los momentos más duros. Y que su familia es un regalo más allá de cualquier medida.

DANIEL Y MICHELLE SCHACHLE
“Cuando tienes trece hijos, el mundo te dice que no podrás darle de comer a todos. Y tienen razón, no creo que pueda. Pero sí que Dios puede. Así que llegas a un punto en el que te dices, ‘yo sé que no puedo hacerlo por mí mismo, tengo que confiar en Dios y permanecer en él’. Entonces empiezas a pensar las cosas desde ese paradigma”.

Seis años después, Mikey Schachle sigue repartiendo su amor con todos los que le rodean. Un recordatorio de que los milagros pueden suceder.

JM

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