Con esta energía Matteo, Riccardo y Gabriele recibieron a Luigi, su papá, durante el momento más fuerte de la cuarentena. Trabaja en el sistema sanitario italiano, al igual que su esposa Serena.

LUIGI FRANCO
“Era un respiro poder decir: ‘Hoy lo he conseguido, he vuelto’. No es fácil ponerse en primera línea contra algo que no se conoce, que no se sabe y que causa tanto miedo. Llegar a casa y ver a tus hijos era el momento feliz del día”.

Su esposa Serena es doctora. Ambos combatieron la pandemia desde el momento más crítico. Pasaron largas horas de guardia en las instituciones sanitarias, por lo que tuvieron que reorganizar toda su vida, como todas las familias.

SERENA ZANCLA
“El trabajo se incrementó exponencialmente. Estar en casa con tres hijos en pandemia significaba: Hacer una pequeña guardería para el más pequeño, un jardín de infancia para el mediano y seguir las clases de educación básica a distancia. Todo al mismo tiempo en espacios reducidos. Tuvimos que sacar lo mejor de nosotros y reorganizar los espacios”.

Luigi y Serena dicen que mirar a los ojos de sus hijos representaba un símbolo de esperanza, sacaban provecho de cada segundo junto a ellos.

– ¿Cómo ayudabas a tu papá y a tu mamá?

– Limpiando…

Además, durante este tiempo llegó un nuevo integrante a la familia, la pequeña Luna.

LUIGI FRANCO
“Cuando volvíamos por la noche, no teníamos tiempo de contarnos cómo había ido el día. Teníamos mil cosas que hacer y gestionar, estar detrás de tres niños. Ellos sentían la necesidad de estar con nosotros. Cada regreso a casa era muy feliz».

El mayor miedo era infectarse y contagiar a sus seres queridos.

Para ellos, la cuarentena representó un tiempo para redescubrir lo esencial.

SERENA ZANCLA
“Tal vez se pudo ver concretamente aplicado lo que está en el Evangelio, es decir, aunque distante, me sentí más cerca de otras familias. La religión entró en todos los hogares y se hizo cargo de lo que era una realidad común”.

En medio de las dificultades para formar una familia en Europa, este joven matrimonio optó por ello. Dicen que es la mejor manera de pensar en el futuro, aunque cueste sacrificios que cuando se miran a la par del amor son la mejor inversión.

Daniel Díaz Vizzi

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